“El cristiano no tiene derecho ‘a ser huérfano’”, tiene a María como Madre, afirmó el Papa Francisco durante el encuentro que sostuvo con el Movimiento Schoenstatt, donde advirtió que si el fiel no la quiere como Madre, “¡la va a tener como suegra!”, pues sin ella no se puede crecer en la fe ni llegar a Jesús.

Así lo afirmó el Santo Padre en la audiencia que concedió en el Aula Pablo VI por los cien años de Schoenstatt, donde además de María como modelo de educadora, se abordó la importancia de la familia y el sacramento delmatrimonio, los jóvenes y la misión, los problemas de la sociedad de hoy, y laIglesia.

A continuación las palabras que el Papa dedicó a María gracias a Radio Vaticana:

María Madre y Educadora

“Bueno, la verdad que María es la que sabe transformar una cueva de animales en casa de Jesús con unos pocos trapos y una montaña de ternura. Y es capaz también de hacer saltar un chico en el seno de su madre como escuchamos en el Evangelio. Ella es capaz de darnos la alegría de Jesús. María es fundamentalmente Madre. Bueno sí, Madre es poca cosa, no, María es Reina, es Señora. No. Pará: María es Madre. ¿Por qué? Porque te trajo a Jesús.

Voy a contar una anécdota muy dolorosa para mí. Habrá sido por los años 80. En Bélgica, había ido por una reunión y, católicos buenos. Trabajadores. Y me invitó a cenar un matrimonio. Varios hijos. Católicos. Pero que, eran profesores de teología, y estudiaban mucho, ¿no? Y de tanto estudiar, no sé, tenían un poquito de fiebre en la cabeza. Y entonces, en un momento de la conversación hablaban de Jesús. Muy bien. Verdaderamente una teología, una cristología muy bien hecha. Y al terminar me dicen y bueno nosotros ya conociendo a Jesús así no necesitamos a María. Por eso no tenemos devoción mariana. Yo me quedé helado. Es decir, me quedé triste, mal. Es decir, cómo el demonio bajo una forma de ‘mejor’, quita lo mejor, ¿no? Pablo dice que nos tienta bajo ángel de luz, ¿no? Y es una Madre, una María sin maternidad. María es Madre. Primero. No se puede concebir ningún otro título de María que no sea ‘la Madre’.

Ella es Madre porque engendra a Jesús y nos ayuda con la fuerza del Espíritu Santo a que Jesús nazca y crezca en nosotros. Es la que continuamente nos está dando vida. Es Madre de la Iglesia. Es maternidad.

No tenemos derecho, y si lo hacemos estamos equivocados, a tener psicología de huérfanos. O sea, el cristiano no tiene derecho ‘a ser huérfano’. Tiene Madre. Tenemos Madre.

Un anciano predicador con mucha ‘chispa’, hablando con estos de psicología de huérfanos terminó su sermón diciendo: ‘¡Bueno y el que no quiera a María como Madre la va a tener como suegra!’.

Madre. Es Madre no sólo que nos da la vida sino que nos educa en la fe. Es distinto buscar crecer en la fe sin la ayuda de María. Es otra cosa. Es como crecer en la fe sí, pero en la Iglesia orfanato. Una Iglesia sin María es un orfanato. ¡Eh! Entonces Ella educa nos hace crecer, nos acompaña, toca las conciencias. Cómo sabe tocar las conciencias, para el arrepentimiento.

A mí me gusta, todavía ahora lo hago, cuando tengo un rato de tiempo, leer las historias que San Alfonso María de Ligorio, son cosas de otro tiempo, el modo de redactar, pero son verdad. Cuenta después de cada capítulo, una historia edificante de cómo María…

En el sur de Italia, no sé si en Calabria o en Sicilia, está la devoción a la Virgen de los mandarinos. En una zona donde hay mucha mandarina ¿no? Y son devotos de la Virgen de los mandarinos los granujas, ¿no? , los ladrones, estos son devotos. Y cuentan que la Virgen de los mandarinos los quiere, y le rezan porque cuando lleguen al cielo, Ella está mirando la cola de la gente que llega ¿no? y cuando los ve a algunos de ellos ‘les hace así’ con la mano y les dice que no pasen, que se escondan. Y a la noche cuando está todo oscuro y no está San Pedro les abre la puerta.

O sea es una manera muy folclórica y muy popular de una verdad muy grande, ¿no? De una teología muy grande. Una Madre cuida a su hijo hasta el fin y trata de salvarle la vida hasta el fin.

De ahí la tesis de San Alfonso María de Ligorio que un devoto de María no se condena, ¿no? Pero esa es la última, ¿no?

O sea, durante toda la vida sabe tocar las conciencias. Sabe tocar las conciencias. Te acompaña en eso. Nos ayuda. María es la que ayuda a bajar a Jesús. En el abajamiento de Jesús. Lo trae del cielo a convivir con nosotros. Y es la que mira, cuida, avisa. Está.

Y, hay una cosa que a mí me llega mucho. La primera antífona mariana de Occidente es copiada de una de Oriente que dice ‘Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios’. Es la primera, la más antigua de Occidente. Pero eso viene de una tradición vieja, que los místicos rusos, los monjes rusos explicitan así: en el momento, en los momentos de turbulencia espiritual, no queda otra que acogerse bajo el manto de la Santa Madre de Dios. Es la que protege, la que defiende.

Acordémonos del Apocalipsis, la que sale con el chico en brazos corriendo para que el dragón no devore al chico. Por más que conozcamos a Jesús, nadie puede decir que es tan maduro como para prescindir de María. Nadie puede prescindir de su madre.

Nosotros los argentinos…, nosotros los argentinos cuando encontramos una persona que tiene huellas de maldad o de mal comportamiento, y un poco por carencia, porque no la quiere, o porque la abandonó, el cariño de su madre, tenemos una palabra fuerte que no es mala palabra, es un adjetivo fuerte, y le decimos esta persona es un ‘huacho’.

El cristiano no puede ‘ahuacharse’ porque tiene a María como Madre”.