En su catequesis de este miércoles el Santo Padre Francisco nos habló sobre la Iglesia como realidad visible, tras haber hablado de su naturaleza espiritual como Cuerpo de Cristo edificado por el Espíritu Santo.

“Queridos hermanos y hermanas:
En otras ocasiones hemos hablado de la naturaleza espiritual de la Iglesia, como Cuerpo de Cristo edificado por el Espíritu Santo. Hoy nos centramos en lo que pensamos habitualmente, en lo que se ve: sus estructuras, como la parroquia, en su organización o en las personas que normalmente la guían.
Pero esto no se limita a los obispos o a los clérigos, sino que comprende a todas las personas bautizadas que creen, esperan y aman, haciendo el bien en el nombre de Jesús, acercándolo así a la vida de los hermanos”.

Comprendemos – dijo el Papa – que también la realidad visible de la Iglesia no es mensurable, no se conoce en toda su plenitud: ¿cómo se hace para conocer todo el bien que se hace? Cómo se hace – dijo Francisco – para conocer todas las maravillas que a través de nosotros Cristo logra obrar en el corazón y la vida de cada persona? También la realidad visible de la Iglesia va más allá de nuestras fuerzas, porque viene de Dios. 
“Por eso, lo visible y lo invisible de la Iglesia no se oponen, sino que se integran en la única Iglesia. Esto es un reflejo del misterio de la persona de Cristo, en la que su naturaleza divina es inseparable de su naturaleza humana, que se pone enteramente al servicio del plan divino de llevar a todos la redención y la salvación.
También la Iglesia, a través de su realidad visible, como los sacramentos, el testimonio y el anuncio, está llamada a hacerse cercana a cada persona, comenzando por los más pobres, los que sufren o los marginados, para que todos sientan la mirada compasiva y misericordiosa de Jesús”.

A menudo como Iglesia experimentamos nuestras fragilidades y nuestros límites, porque todos somos pecadores – indicó Francisco. Y es justo – prosiguió – que nuestros pecados procuren en nosotros un profundo pesar, sobre todo cuando damos mal ejemplo y nos damos cuenta de convertirnos en motivo de escándalo. 
“Pidamos, por intercesión de la Virgen María, que comprendamos cómo, a pesar de nuestras debilidades, el Señor nos ha hecho instrumentos de su gracia y signo visible de su amor para toda la humanidad. Muchas gracias”.
Papa Francisco elevó también una oración especial por el pueblo de México: 
“Quisiera hoy elevar una oración, y traer cerca de nuestro corazón, al pueblo mexicano que sufre por la desaparición de sus estudiantes,  y por tantos problemas parecidos. Que nuestro corazón de hermanos esté cerca de ellos orando en este momento”.