Liturgia Viva del Domingo 32º del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Domingo, 9 de noviembre de 2014

Dispuestos para el Señor

Saludo (Ver Segunda Lectura)
Creemos que Jesús murió y resucitó
y que a todos los que han muerto en él
les llevarán a la vida con su Señor.
Que Jesús, el Señor de la vida,
esté siempre con ustedes.

Introducción por el Celebrante
Muchos hombres y mujeres, cuando oyen que tienen que estar vigilantes y dispuestos para la venida del Señor, piensan que tienen que estar listos para la muerte, para que no los coja ignorantes y por sorpresa. Pero hay mucho más todavía. Tenemos que aprender a encontrar al Señor  ahora en las diversas formas en que viene a nosotros: como nuestro compañero en el camino de la vida, en nuestro prójimo, en nuestra oración, en  la celebración de la eucaristía. Todas estas formas nos prepararán para el encuentro final. Pidamos al Señor la gracia de estar atentos a su constante presencia entre nosotros.

Acto Penitencial
¡Ojalá hubiéramos sido más conscientes
de la frecuencia con que encontramos
al Señor en la vida!
Pidámosle perdón al Señor.
(Pausa)
Señor Jesús, nos parece que estás ausente
cuando luchamos con el sufrimiento;
pero ahí estás tú dándonos fortaleza.
R/. Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús,
con frecuencia nos olvidamos de ti
en los afanes de la vida diaria;
pero ahí estás tú con nosotros.
R/. Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, nos descuidamos
de atenderte en nuestros hermanos
enfermos y abandonados;
pero tú quieres que te sirvamos en ellos.
R/. Señor, ten misericordia de nosotros.

Perdónanos todos nuestros pecados, Señor,
y haz que busquemos siempre tu presencia.
Ven con nosotros al caminar
y llévanos a la fiesta de la vida eterna.

Oración  Colecta
Oremos por la unión con el Señor,
aquí en la tierra como en el cielo.
(Pausa)
Señor Dios, Padre nuestro:
Tú quieres que encontremos a tu Hijo
aquí en la tierra
como nuestro compañero en la vida.
Mantennos siempre despiertos y abiertos a su amor,
que él nos ofrece en la eucaristía, en su perdón,
en los acontecimientos de la vida
y en nuestros hermanos que él nos confía.
Que tu Hijo Jesús sea nuestra paz en nuestras tensiones,
nuestra alegría aun en medio del sufrimiento,
nuestra vida y felicidad más allá de la muerte.
Que él nos admita a tu eterna fiesta de gozo y alegría,
porque es nuestro Dios y Señor
por los siglos de los siglos.

Primera Lectura (Sab 6,12-16): Los Que Buscan la Sabiduría de Dios La Encontrarán
La sabiduría de Dios, la que nos dice cómo vivir conforme a los caminos de Dios y cómo ser feliz, es fácil de encontrar para los que la buscan. De hecho, si estamos abiertos a él, Dios y su sabiduría nos van a buscar más que nosotros buscamos a Dios.

Segunda Lectura (1 Tes 4,13-18): Los Que Mueren en Cristo Resucitarán
Los Tesalonicenses están preocupados por sus difuntos. Si han muerto antes del retorno de Cristo, ¿cómo se pueden salvar? Pablo les dice: Si han muerto en unión con Cristo, resucitarán de entre los muertos y vivirán para siempre.

Evangelio (Mt 25,1-3): Listos para Encontrarse con el Señor
Los cristianos no deberían dar por supuesta su fe. Deberían ser vigilantes  y trabajar esperanzados por el retorno de Cristo. El Señor vendrá, ciertamente, pero no sabemos cuándo.

Oración de los Fieles
Nosotros no somos como los que no tienen esperanza, ya que tenemos un Salvador que resucitó de entre los muertos. Le esperamos con expectación, mientras le decimos: R/ Señor glorioso y resucitado, en ti confiamos.

  • Por el Papa, los obispos y los sacerdotes, para que recuerden constantemente al pueblo de Dios la dimensión eterna de la vida y nos dirijan con sabiduría,  paciencia y vigilancia, roguemos al Señor.
  • Por los jóvenes, para que se mantengan críticos ante la mediocridad de sus vidas y sigan todavía esperando y construyendo un mundo nuevo y mejor, roguemos al Señor.
  • Por los que se encuentran en peligro de muerte, para que no teman ni se desesperen, sino que se entreguen con esperanza al Señor, que venció a la muerte; también por los ancianos, para que en paz y serenidad se preparen para encontrar un día al Señor cara a cara, roguemos al Señor.
  • Por los desalentados y heridos por la vida, para que no vivan amargados y para que, gracias a nuestra presencia y amistad, sientan nueva fuerza y esperanza, roguemos al Señor.
  • Por nuestros queridos difuntos, para que vivan en la alegría del Señor, roguemos al Señor.

Señor Jesucristo, sólo tú conoces el día y la hora de todas las cosas y de cada persona. Que los afanes y preocupaciones del día no cierren nuestros corazones a tu venida. Ven a nuestro encuentro ahora y, después, en el gozo y alegría eternos. Amén

Oración de Ofertorio
Señor Dios nuestro:
Nosotros, pueblo tuyo en marcha,
te presentamos este pan y este vino
como ofrenda y oración
para que tu Hijo Jesús
nos acompañe en nuestro fatigoso caminar
y nos sostenga en la fe y  en la esperanza.
Que él colme todos nuestros días
con obras de bondad y sabiduría.
Y que este banquete de la eucaristía
nos prepare para tomar parte, gozosamente,
en tu fiesta eterna, por los siglos de los siglos.

Introducción a la Plegaria Eucarística
            Cristo entre nosotros, aquí en la eucaristía, es la prenda o promesa de que un día nosotros disfrutaremos con él en la felicidad del cielo. Con él le damos ahora gracias a Dios nuestro Padre.

Introducción al Padrenuestro
Como pueblo de esperanza,
oremos a nuestro Padre del cielo
con  la oración de Jesús nuestro Señor.
R/. Padre nuestro…

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor,
de nuestro descuido y despreocupación
que en la rutina del día nos hacen olvidar
el fin para el que tú nos has creado.
Guárdanos libres de pecado
y danos sabiduría y previsión
para prepararnos con alegría y esperanza
para el encuentro con tu hijo.
Anhelamos estar listos para encontrar sin temor
a nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
R/. Tuyo es el reino…

Invitación a la Comunión
Éste es  Jesús, Cordero de Dios de Dios
muerto y resucitado.
El viene a nuestro encuentro ahora con toda solicitud.
para que podamos encontrarle con alegría
cuando venga de nuevo, en su venida gloriosa.
R/. Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
Oh Dios, causa de nuestra alegría y esperanza:
Estamos seguros y gozosos
de haber encontrado a tu Hijo Jesús
en esta celebración eucarística.
Hemos reconocido su voz
en la proclamación de la Palabra;
él nos ha alimentado con el pan de sí mismo.
Que el mismo Jesús sea la lámpara
que ilumine claramente nuestra vida
y haz que sepamos escuchar siempre su voz
que clama a nosotros en nuestros hermanos necesitados,
para que así, cuando venga, nos encuentre dispuestos
para reunirnos con él en la fiesta del reino,
por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: En la presencia del Señor
hemos reflexionado en sus palabras
sobre la sabiduría y la vigilancia.
¿Qué somos nosotros,  necios o sabios?
Probablemente un poco de los dos:
necios cuando pecamos,
sabios cuando estamos vigilantes
y cuando intentamos vivir un poco como Jesús
y poner sus palabras en práctica.
Que Dios nos mantenga siempre vigilantes y sabios.
Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
descienda sobre nosotros
y nos acompañe siempre.