Domingo, 16 de noviembre de 2014

DOMINGO 33 DEL TIEMPO ORDINARIO (Ciclo A)

1.    Se Nos Ha Confiado Mucho
2.    Asume los Riesgos de la Fe

Saludo (Ver Segunda Lectura)
Nosotros no pertenecemos
ni a la noche ni a las tinieblas,
por lo tanto no durmamos como los demás,
sino vigilemos y seamos sobrios.
Que el Señor, Jesús, sea su luz
y esté siempre con ustedes.

Introducción por el Celebrante
1.    Se Nos Ha Confiado Mucho
Dios, el Señor, confía en nosotros más de lo que quizás nosotros confiamos en nosotros mismos.  Él nos confía muchísimos talentos y cualidades, no solamente para realizarnos plenamente como personas y llegar a ser los cristianos que él nos ha llamado a ser, sino también para construir la Iglesia y el Reino de Dios. ¡Qué tremenda confianza! Él se pone a sí mismo, su Iglesia y el Reino en nuestras manos! Esa confianza se convierte en nuestra responsabilidad. En esta eucaristía pedimos a Jesús, el Señor, que nos dé la gracia de saber responder plenamente a la profunda confianza de Dios en nosotros.

2.   Asume los Riesgos de la Fe
Es desalentador ver a veces cómo la gente con muchísimos talentos rehúsan simplemente emplear sus dones. ¿Tienen acaso miedo de comprometerse, de arriesgarse con la gente? Quizás nosotros mismos tengamos también miedo de asumir el riesgo de ponernos en las manos de nuestros hermanos. Reservamos nuestra fe para los domingos, pero dejamos de invertirla para el bien de los hermanos, para el perdón cuando nos han ofendido, para hablar con valentía por los que no tienen voz, para el afecto no correspondido. Arriesguémonos con el Señor, que está aquí entre nosotros.

Acto Penitencial
Tantas veces hemos usado los dones de Dios demasiado a la ligera,
como si se nos hubieran dado para nosotros solos,
y así no servimos ni a Dios ni a la Iglesia.
Pidamos sinceramente al Señor que nos perdone.
(Pausa)

  • Señor Jesús,  cuando viniste a nosotros querías liberarnos de todo miedo y temor. R/. Señor, ten piedad de nosotros.
  • Cristo Jesús, tú nos has confiado el futuro de la Iglesia y de tu Reino. R/. Cristo, ten piedad de nosotros.
  • Señor Jesús, tú nos has hecho libres y responsables al servicio de Dios y del mundo. R/. Señor, ten piedad de nosotros.

Ten piedad de nosotros, Señor,
perdónanos por emplear mal o dejar inactivos tus dones.
Haznos servidores como tú y contigo,
y llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta
Oremos para que sepamos responder
a la confianza que Dios ha puesto en nosotros.
(Pausa)
Oh Dios, Padre nuestro, amable y cariñoso:
Ya no nos llamas más siervos, sino amigos.
Es muchísimo lo que nos has confiado,
incluso el futuro de tu Reino de justicia y amor.
Danos la gracia de planear y desarrollar contigo
el crecimiento de la misericordia y la bondad en este mundo,
para estar unidos con todos los hermanos cristianos
y con todos los que te buscan con sincero corazón,
y para llevar reconciliación y alegría a todos.
Que sepamos caminar juntos hacia ti,
nuestro Dios vivo y cariñoso,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura (Prov 31,10-13.19-20.30-31): El Ama de Casa Usa Todos Sus Talentos
Aquí tenemos como una foto de una madre y esposa ejemplar. Ella emplea todos sus talentos de mente, corazón, fe al servicio de su familia y también de los pobres.

Segunda Lectura (1 Tes 5,1-6):  Manténganse Alerta para la Venida del Señor.
Como “hijos de la luz y del día”, deberíamos estar listos en cualquier momento para la venida del Señor, aun  sin saber cuándo vendrá.

Evangelio (Mt 25,14-30): ¿Qué Han  Hecho Ustedes con Sus Talentos?
Dios nos ha dado ricos dones de fe. ¿Qué hemos hecho con ellos? Entre los empleados del evangelio de hoy, ¿con cuál de ellos nos identificamos?

Oración de los Fieles
Todo lo que somos y todo lo que tenemos pertenece  a Dios. Oremos para que sepamos ponerlo todo al servicio de la Iglesia y de los hermanos, y así digamos:
R/. Señor, que todas nuestras obras te alaben.

•    Para que la Iglesia no tenga miedo de arriesgarse aceptando el sufrimiento que conlleva la renovación en Cristo y llevando a todos los hombres su mensaje de esperanza y de vida, roguemos al Señor.

•    Para que todos los seres humanos participen de los recursos de la tierra con justicia, amistad y paz; y también para que los poderosos de este mundo cooperen para lograr el desarrollo humano y económico de todas las naciones y de todas las clases sociales, roguemos al Señor.

•    Para que las mujeres alcancen con honor su legítimo lugar en la Iglesia y en el mundo; y para que su cordialidad, tacto, sensibilidad y amabilidad den calor a este nuestro mundo duro y frío, roguemos al Señor.

•    Para que una buena educación y el hogar, inspirador del bien, preparen a nuestros jóvenes para poner sus cualidades y talentos al servicio de la Iglesia y de nuestro pueblo, roguemos al Señor.

•    Por todos nosotros, para que seamos responsables ante Dios por nuestras vidas y por la felicidad de todos; y para que progresemos en servicio y unidad, y nos enriquezcamos unos a otros con amor, roguemos al Señor.

Señor Dios nuestro, tú nos has regalado tan generosamente nuestros talentos. No permitas que seamos tacaños y egoístas, sino ayúdanos a dar generosamente lo mejor de nosotros mismos al servicio de la Iglesia y de la humanidad, por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Oración de Ofertorio
Señor Dios nuestro:
Nos colocamos a nosotros mismos,
y todo lo que nos has dado,
en estos dones de pan y vino,
para que nos los devuelvas
como cuerpo y sangre de tu Hijo.
Acéptanos con él
y haznos comprender que junto con él
tenemos que compartir unos con otros
todo lo que somos,
seamos ricos o pobres.
Y que ojalá así nos edifiquemos unos a otros
y demos forma visible a tu Reino.
Te lo pedimos en nombre de Jesús, el Señor.

Introducción a la Plegaria Eucarística
Con toda alegría, demos gracias a al Padre por todos los dones que ha derramado en nosotros por su Hijo Jesucristo, y ofrezcámoslos con Jesús para el bien de todos en el Reino.

Introducción al Padrenuestro
Como hijos de la luz y del día
oramos a Dios nuestro Padre
con la oración de Jesús.
R/. Padre nuestro…

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de nuestra pasividad
y de nuestro miedo paralizante,
que nos impiden entregarnos a nuestros hermanos.
Que nunca nos quedemos inmóviles
para conservar lo que tenemos,
sino que sigamos siempre creciendo en el amor
y desarrollando nuestros dones,
para que un día podamos rendir buena cuenta
a quien ha de venir a juzgarnos,
nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.
R/. Tuyo es el reino…

Invitación a la Comunión
Éste es Jesús, el Cordero de Dios.
Él entregó todo lo que tenía, su vida y muerte,
para que otros vivieran
y fueran capaces de entregarse también a sí mismos.
Dichosos nosotros de recibirle
y de esperar su venida gloriosa
sin ningún temor ni ansiedad.
R/. Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Señor nuestro,
fuente de todo lo bueno:
Por medio del don de tu Hijo Jesucristo
nos has hecho capaces
de sembrar las semillas de tu vida y tu amor.
Que ojalá, cuando nos pidas cuenta
de lo que hicimos con nuestras vidas,
oigamos de tus propios labios
que fuimos siervos buenos y fieles,
que hicimos mucho con lo poco que teníamos,
y que, por tanto, entremos en tu alegría eterna.
Concédenoslo por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Nuestra vida, con todo lo que somos y tenemos,
no es de nuestra propiedad,
ya que es como un fondo de inversión recibido de Dios.
Es un préstamo suyo,
no para guardarlo seguro en un “agujero en la tierra”,
sino para hacerlo producir del mejor modo posible,
cada uno según su habilidad.
Que Dios omnipotente nos dé fuerza  y valor
para servir con todo nuestro ser
a él y a los hermanos.
Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo
descienda sobre nosotros
y permanezca para siempre.
Somos Pueblo de Esperanza.