NAVIDAD: ¿CÓMO RECIBO AL NIÑO JESÚS?
SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR, MISA DE MEDIANOCHE
Isaías 9,1-3.5-6; Tito 2,11-14; Lucas 2,1-14
Una inmensa alegría nos embarga en este día, es el gozo de Dios que nos invade y nos hace cantar y festejar. ¡Qué maravillosa experiencia ver al niño ya puesto en el pesebre! ¡Semanas de preparación (las cuatro de adviento) para poder contemplarlo! Los sentimos nuestro porque todos somos necesitados de ese niño que nace. Dijo el Ángel en aquella ocasión: “Os traigo una buena noticia, que va a ser motivo de mucha alegría para todo el pueblo, hoy nació vuestro Salvador, el Mesías, el Salvador”. Es NUESTRO SALVADOR, EL QUE YO NECESITO. Por eso lo siento mío, que puedo abrazarlo (por eso aconsejo mejor tener un pesebre que un árbol), unirlo a mi corazón, porque me hace bien. Si ese niño es nuestro, es mío, ¿CÓMO LO RECIBO?
1) COMO LO RECIBIÓ MARÍA. El regazo de María es sobre todo el regazo de la fe, que el mejor abrazo para este niño es decirle: “yo creo en ti, yo creo en tus promesas, yo acepto tu voluntad, tus milagros, ven a reinar en mí”. SU PROGRAMA DE VIDA, EL PLAN DE SU EXISTENCIA, ES JESÚS. Pero María no se queda con el niño para ella, nos dice el evangelio: “El niño envuelto en pañales, puesto en el pesebre, ofrecido a los pastores”. NO RECIBE A JESÚS PARA ESCONDERLO SINO PARA DARLO, ofrecerlo.
2) COMO RECIBIÓ JOSÉ. Lo recibió como un regalo del cielo, lo recibió como el mejor de sus sueños; José era guiado por los sueños, porque Jesús era lo mejor de sus sueños. ¿ESTÁ JESÚS EN TUS SUEÑOS? San pablo dice en la Carta a los Efesios 3,20: “Dios nos da en Jesucristo más de lo que nos atreveríamos a pensar”. Recibe a Jesús dándole plena potestad para que obre en ti, que cambie el rumbo de tu vida, que te lleve por rutas inesperadas pero maravillosas. ¡Dale esa oportunidad a Jesucristo!
3) COMO LO RECIBIERON LOS PASTORES. Fueron DESPERTADOS DE SU SUEÑO PARA PONERSE EN MOVIMIENTO y fueron sacados de su miedo para encontrar el amor. Y esa es la figura exactamente de un pecador, el pecador está dormido en su sueño. Estamos atontados, estamos adormecidos, pero Dios nos despierta del sueño y ¿Cuál es la reacción cuando uno se despierta del sueño? Terror, como los pastores lo sintieron, pero ese terror no puede tener la última palabra, Dios a través de este ángel muy pronto disipa el temor y nos invita a la confianza. ¡No te quedes en el miedo por lo que has perdido! Ponte en camino para recuperarlo, no te quedes únicamente criticando o peor aun maldiciendo tu suerte ¡ponte en camino para cambiarla! Tú puedes cambiar tu vida recibiendo gratuitamente al que por gracia ha venido a salvarte. Por eso nos podemos ver retratado en los pastores.
“Al instante en torno al ángel apareció una legión del ejercito celestial, que alababa a Dios diciendo: `Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor´”. Es un momento sublime. Los pastores en aquella sociedad eran considerados como lo más bajo de lo bajo, tenían fama de sucios, mentiroso, ladrones y brutos, eran lo más bajo de la tierra. ¿Y NO TE PARECE BELLÍSIMA LA NAVIDAD EN LA QUE LO MÁS BAJO DE LA TIERRA CANTA CON LO MÁS ALTO DEL CIELO?
¡Ese es Jesús! Jesús es el que extiende su corazón y le cabe entero el cielo y le cabe entera la tierra ¡Ese es Jesús! Este es la gran alegría de la navidad: el niño Jesús nos dice con su presencia que somos amados tal como somos, a pesar de nuestros pecados, a pesar nuestras debilidades, incluso nos ama más por eso. Hoy es Niño en el pesebre, mañana Sacerdote en la Cruz. Se llama Jesús. La Hostia, Cuerpo suyo de Belén y del Calvario, está ahí para recordárnoslo cada día. Digámosle a todo el que esta gran solemnidad encontremos en nuestro camino: “¡Vamos, corramos a Belén para que veamos lo que el Señor nos ha manifestado!” (2,15). Amén. Feliz Navidad.
(Fuente: Fray Nelson Medina, OP)