Del santo Evangelio según san Marcos 6, 53-56
En aquel tiempo, cuando Jesús y sus discípulos terminaron la travesía, llegaron a tierra en Genesaret y atracaron. Apenas desembarcaron, le reconocieron enseguida, recorrieron toda aquella región y comenzaron a traer a los enfermos en camillas adonde oían que él estaba. Y dondequiera que entraba, en pueblos, ciudades o aldeas, colocaban a los enfermos en las plazas y le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaban salvados.

Reflexión:
El evangelio de hoy es como un resumen de una de las actividades que más ocupaban a Cristo: la atención a los enfermos. Son continuas las noticias sobre cómo Jesús atendía a todos y cómo nunca dejaba sin ayuda a los que veía sufrir por enfermedades corporales, psíquicas o espirituales. Curaba y perdonaba sanando a las personas de sus dolencias. Podríamos decir que “pasó haciendo el bien”.

La Iglesia, al igual que su esposo Cristo, desde hace más de 2000 años evangeliza este mundo y le predica la reconciliación con Dios, aunque también manifiesta cuidando enfermos y velando para que sean respetados. Esta servicialidad es lo que ha hecho posible y creíble su evangelización, que es su misión fundamental.

Un cristiano que quiere seguir a su maestro no pude descuidar esta faceta de la atención a los enfermos, ancianos, débiles, marginados en la sociedad, etc. Es parte de nuestra tarea como cristianos auténticos que buscan asemejarse a su maestro.