Jueves, 8 de Septiembre de 2016

LA NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

Fiesta

De ti nacerá el que debe gobernar a Israel

Lectura de la profecía de Miqueas

5, 1-4a

Así habla el Señor:

y tú, Belén Efratá,

tan pequeña entre los clanes de Judá,

de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel:

sus orígenes se remontan al pasado,

a un tiempo inmemorial.

Por eso, el Señor los abandonará

hasta el momento en que de a luz

la que debe ser madre;

entonces el resto de sus hermanos

volverá junto a los israelitas.

Él se mantendrá de pie y los apacentará

con la fuerza del Señor,

con la majestad del nombre del Señor, su Dios.

Ellos habitarán tranquilos,

porque Él será grande

hasta los confines de la tierra.

¡Y Él mismo será la paz!

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL                                               12, 6

R.    ¡Mi corazón se alegra en el Señor!

Yo confío en tu misericordia:

que mi corazón se alegre porque me salvaste. R.

¡Cantaré al Señor

porque me ha favorecido! R.

EVANGELIO

Lo que ha sido engendrado en ella

proviene del Espíritu Santo

a    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo

según san Mateo

1, 18-23

Éste fue el origen de Jesucristo:

María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra, del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.

Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella pro- viene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque Él salvará a su Pueblo de todos sus pecados».

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta:

“La Virgen concebirá

y dará a luz un hijo, a quien pondrán

el nombre de Emanuel”,

que traducido significa: «Dios con nosotros».

Palabra del Señor.

Reflexión

Miq. 5, 1-4. Belén, pequeña aldea al sur de Jerusalén, será elevada a la más alta dignidad, pues de ella saldrá el que será Jefe de Israel, y llenará la tierra con su grandeza, convirtiéndose en paz para todos.

Cuando en Cristo se cumple esta profecía, el Señor se convierte en Pastor de todos los pueblos. Nos dirá san Pablo: llegada la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, nacido de Mujer, nacido bajo la Ley para rescatar a los que vivían bajo la Ley.

Al celebrar en este día la Natividad de la santísima Virgen María, nos alegramos porque en ella Dios nos preanuncia que su Hijo viene para liberarnos del pecado, y poder presentarnos ante Él santos e inmaculados, por haber depositado en el Señor nuestra fe, y habernos dejado conducir por el Espíritu Santo.

Elevemos nuestra acción de Gracias al Padre Dios por el Salvador que nos dio por medio de María Virgen.

Sal. 13 (12). En medio de peligros y angustias debemos continuar confiando en el Señor; pues sólo en Él encontraremos, no sólo refugio, sino la salvación.

Quien confíe en el Señor no tema, pues Dios estará siempre de su lado. Por eso alegrémonos en el Señor, y entonemos en su honor un canto nuevo.

María, la Madre de Jesús, es para nosotros un signo de la bondad del Señor para quienes Él ama. Y Dios nos ama, pues no sólo nos llamó a la vida, sino que también nos llamó a participar de la misma Vida que, en su Hijo, ofrece a toda la humanidad.

Por eso, confiando en el Señor, hagamos de nuestra existencia una continua alabanza a su Santo Nombre, pues Él siempre está y estará a nuestro lado para librarnos de nuestros enemigos y hacer que nos alegremos por su salvación.

UN PROYECTO DE DIOS

Nada ocurre por casualidad. Nada acontece porque sí; Dios –desde el mismo día de nuestro nacimiento- tiene asignado para nosotros una misión, un proyecto y un camino por el que, nuestros pasos, han de dejar huella de lo que llevamos dentro y de lo que queremos ser, para nosotros mismos, y para los demás.

1.- El nacimiento de María, en la plenitud de los tiempos, es para nosotros un momento que invita a la alegría y que empuja a agradecer a Dios. Para la alegría: desde hace siglos, Dios, nos lo anunció a través de los profetas. Desde antiguo, Dios que hablaba y comunicaba desde lo invisible, se empeñó en acercarse al hombre. Una mujer, María, con un corazón dócil, abierto, agradable, soñador, entusiasta y lleno de fe….conquistó también el corazón del mismo Dios. O, dicho de otra manera: enamoró al mismísimo Dios. Esto, en nosotros, provoca un gran regocijo: Dios se fía del hombre, Dios confía en el hombre y…Dios se hará hombre en el seno virginal de una joven nazarena. ¡Alegrémonos por todo ello! El nacimiento de María suscita en nosotros sentimientos de ternura, de alivio, de claridad y de futuro: Ella será la Madre de Cristo y, por lo tanto, Madre de Dios y Madre nuestra. ¿Más alegría todavía?

2.- El nacimiento de María, es un impulso de agradecimiento a Dios. Comienza una nueva era y, por lo tanto, los nuevos tiempos. Cesa el antiguo rito y comienza el nuevo. Veremos a Dios en persona, humanado, pequeño. Sin el nacimiento de esta mujer con nombre propio “María” nada de ello hubiera sido posible. Demos gracias a Dios en este día:

*Con la venida al mundo de María, el mundo recobra el esplendor y el resplandor perdido. El futuro del hombre será bendecido con otro nacimiento: el de Jesús

*Con el nacimiento de la Virgen María el mundo, encarcelado y torturado por tantos problemas e inquietudes, recupera un poco la libertad. Es como aquella madre que, viendo a un hijo excesivamente preocupado, se acerca hasta él para empujarle y animarle a caminar hacia delante. María, en su nacimiento, abre muchas puertas y, nosotros en su honor, celebramos con devoción y recogimiento esta fiesta.

*Con el nacimiento de María suena la hora elegida y escogida por Dios. Todo un plan entretejido desde antiguo. Todo lo pensado desde siglos por Dios, comienza a tener forma. En Navidad un pobre pesebre será la cuna del Salvador pero, previamente, una digna morada –de carne y hueso– obediente, humilde y abierta a Dios será un santuario en el que, durante nueve meses, gima, crezca y se desarrolle Cristo.

3.- Hoy, la fiesta del nacimiento de María, es importante en cuanto que nos invita a mirar hacia delante. No podemos quedarnos en el efecto mágico o emocional del momento. Es preciso ir mas allá: su nacimiento es causa de alegría en cuanto que, Ella, será trono virginal en el que Dios se hará carne. En el que Dios pondrá su morada.

¡Gracias, Señor, por elegir a uno de los nuestros!

¡Gracias, Señor, porque María es aurora de un nuevo día!

¡Gracias, Señor, porque su nacimiento es adelanto del nacimiento del Salvador!

3.- Hoy, por lo tanto, es el cumpleaños de la Virgen María. ¡Felicidades, María!

Celebremos la fiesta de nuestra Madre, de nuestra Patrona, de nuestra Reina, de la Madre que, al nacer, nos hará renacer a todos un día cuando, Cristo, salido de sus entrañas nos traiga para todos anuncio de vida eterna, amor de Dios, perdón, paz y tantas cosas que el mundo, nuestro pueblo, nuestra ciudad, nuestros corazones, nuestras familias, etc, etc, necesitan.

¡Felicidades, Madre!

¡Felicidades, María!

¡Que cumplas muchos, pero muchos, más!

Javier Leoz