Una vez que el Papa Francisco recibió las llaves de la ciudad de manos del alcalde, Enrique Peñalosa, se trasladó hasta la Catedral donde le presentaron las reliquias de Santa Isabel de Hungría y oró frente a la patrona de Colombia, la Virgen de Chiquinquirá.

La llave de la ciudad está hecha de madera de una puerta de la calle del Bronx en Bogotá. Fue tallada por los habitantes de ese lugar,  que hoy pertenecen a un programa de rehabilitación de adicciones.

A la entrada del templo fue recibido por el Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia, Cardenal Rubén Salazar, y por el Capítulo Metropolitano, compuesto por diez personas.

En su ingreso el Santo Padre fue saludando y bendiciendo a los fieles, luego recibió un ramo de flores que depositó a los pies de la imagen de Nuestra Señora de Chiquinquirá, patrona de Colombia.

Allí dedicó unos diez minutos de oración en silencio y luego recitó junto a los fieles las Letanías a la Virgen María.

Acto seguido, colocó un Rosario de oro sobre el cuadro, tocó la imagen y se persignó.

Posteriormente, tomó asiento para firmar el libro de visitas de la Catedral y escribió: “Desde esta catedral primada le pido a la Inmaculada Virgen María que no deje de guiar y cuidad a sus hijos colombianos y que siempre los mire con sus ojos misericordiosos. Francisco”.

Al término, bendijo a los tres mil fieles presentes en el templo y luego se dirigió a la Capilla del Santísimo para orar.